Construir sobre el mar.

CbbC, Noticia04/10/2026

Leer más

Construir frente al Mediterráneo significa anticiparse al tiempo y entender cada decisión técnica.
Para nosotros, gestionar una obra significa asumir que la arquitectura no termina cuando se define el proyecto.

El restaurante de CBbC en el puerto de Santa Eulalia resume especialmente bien esta manera de entender nuestro trabajo.

Porque no se construye simplemente junto al mar.

El edificio se levanta sobre una escollera de piedra, a escasos metros del Mediterráneo, en un emplazamiento donde la exposición constante a la humedad, la salinidad, el viento y el ambiente marino convierte cualquier decisión aparentemente convencional en una cuestión crítica.

El replanteo sobre la propia escollera fue quizá el primer recordatorio de esa complejidad: construir sobre una geometría existente, irregular y condicionada por el mar obliga a que proyecto y realidad se encuentren con una precisión especialmente alta.

Construir así obliga a controlar muchas variables al mismo tiempo.

Desde las primeras fases, AY·JUÁREZ asumió la coordinación de un proceso en el que arquitectura, estructura, instalaciones, interiorismo y construcción debían avanzar de manera completamente sincronizada.

Cada solución tenía consecuencias sobre las demás.

La posición de una instalación condicionaba un encuentro arquitectónico. La elección de un material afectaba a su mantenimiento futuro. Una decisión estructural debía responder simultáneamente a la arquitectura, a la ejecución y a un ambiente especialmente agresivo.

Y algunas decisiones adquirieron una importancia determinante.

Una de ellas fue la estructura.

Para resolverla contamos con AISTER, empresa especializada en aluminio estructural, desarrollando una solución capaz de responder a las exigentes condiciones del entorno y utilizando el máximo nivel de protección frente a la exposición marina.

No se trataba únicamente de conseguir que la estructura funcionara el día de la entrega sino de pensar cómo debía funcionar, mantenerse y envejecer muchos años después.

El lugar importa.

Pero detrás de él existe algo todavía más complejo: decenas de decisiones técnicas, económicas y constructivas que deben tomarse en el momento adecuado para evitar que la excepcionalidad del emplazamiento termine convirtiéndose en un problema durante la ejecución o durante la vida útil del edificio.

Ahí es donde entendemos nuestro papel.

No se trata únicamente de coordinar industriales, sino de conseguir que cada uno comprenda cómo su trabajo afecta al conjunto.

De conectar la visión del arquitecto con las necesidades del interiorismo. De conseguir que estructura e instalaciones respondan a ambas. De anticipar incompatibilidades antes de llegar a obra y de acompañar a cada industrial para que el nivel de ejecución final sea coherente con el proyecto.

Se convierte en algo que puede gestionarse, anticiparse y resolverse.

Para conseguirlo hacen falta conocimiento técnico, planificación, capacidad de negociación, control económico y una comunicación permanente entre todos los agentes. Pero también hace falta entender la arquitectura y saber reconocer qué decisiones son esenciales para preservarla durante la ejecución.

Porque técnica y arquitectura no pueden ocupar lados diferentes de la mesa.

Nuestro trabajo como Construction Manager consiste precisamente en situarnos en el punto donde todas esas decisiones se encuentran.

Entender el proyecto. Anticipar los riesgos. Coordinar los oficios. Proteger la arquitectura. Controlar los tiempos. Pensar en cómo envejecerá lo construido.

Y conseguir que una arquitectura concebida prácticamente sobre el Mediterráneo pueda convivir con él mucho después de que termine la obra.